El desmantelamiento de buques-chatarra entre la playa La Puntilla y el puerto de Pisco, en la zona de influencia de la Reserva Nacional de Paracas, amenaza con contaminar el ecosistema, alertó el Consejo Nacional del Ambiente (Conam). Además esta actividad se realiza para abastecer de insumos a una empresa siderúrgica de la zona. La autoridad ambiental nacional pide que estos trabajos sean trasladados a otras zonas donde no afecten el ecosistema de la reserva. Restos con óxido, grasa y residuos pueden afectar el ecosistema. Buque carguero ecuatoriano espera aprobación para ser desarmado. Sobre la límpida y azulada superficie del mar de Paracas, en la playa de La Puntilla y el puerto Don José de San Martín, yacen los restos de dos enmohecidas naves de fierro que han comenzado a ser desmanteladas y cercenadas para derivar sus gruesas planchas de acero a una conocida empresa siderúrgica ubicada en las afueras de Pisco. La presencia del viejo submarino Hyatt, que perteneció alguna vez a la Marina chilena, así como del buque-cisterna Capricornio, que transportaba hasta hace algunos años combustible a distintas refinerías del país, podrían alterar con las trazas de óxido, grasa y residuos contaminantes, que aún quedan en ambas embarcaciones, estas dos zonas de playa consideradas áreas de amortiguamiento (adyacentes) a la Reserva Nacional de Paracas. El director ejecutivo del Consejo Nacional del Ambiente (Conam), Mariano Castro Sánchez-Moreno, después de una visita que realizó el último fin de semana a la localidad de Pisco, advirtió que el desarrollo de estas actividades conocidas como 'desguace' puede ocasionar severos efectos en este ecosistema marino, como la degradación de la calidad del agua de mar, el deterioro de las playas, un serio riesgo en la salud de las personas y, sobre todo, la alteración de esta reserva ecológica, rica en diversas especies marinas.
Proponen traslado Estas actividades, al desarrollarse en las proximidades de la Reserva Nacional de Paracas y dentro de su zona de amortiguamiento, requieren -alertó- ser evaluadas y supervisadas minuciosamente por la Capitanía del Puerto, el Inrena y la Digesa, y plantear paralelamente su traslado a lugares donde los efectos contaminantes se atenúen y reduzcan drásticamente. "El Conam ha planteado la inmediata y adecuada revisión de las condiciones ambientales exigibles a estas actividades y, sobre todo, que se cumplan con los requisitos y evaluaciones ambientales nacionales e internacionales. La extrema sensibilidad de la Reserva Nacional de Paracas exige que estas actividades no se realicen dentro del ámbito territorial de las mencionadas zonas", demandó. Reserva no elegible Es necesario -recalcó Castro Sánchez Moreno- declarar la reserva como "no elegible para el desmantelamiento de naves". También ha exigido a la industria siderúrgica que desarrolle su actividad, pero sin afectar ni perjudicar el ecosistema de Paracas. "Adicionalmente, se debe revisar cuidadosa e integralmente los requisitos que se exigen para la importación de embarcaciones que se destinan al 'desguace", propuso. El ejecutivo del Conam exigió, asimismo, a estas tres entidades reparar en la normativa ambiental antes de aprobar el desmantelamiento del buque carguero ecuatoriano May Queen, que se encuentra fondeado frente a la Capitanía del Puerto de Pisco. Esta inquietud ha sido puesta en conocimiento de diferentes instituciones del medio ambiente y de organismos estatales involucrados en el tema. "Ya se sancionó a dos empresas" Gerardo Alvarado Murga Capitán de puerto ¿Qué organismos del Estado aprueban el desmantelamiento de estas naves? Previo informe técnico-ambiental del Inrena y de la Digesa, la Capitanía de Puertos es la encargada de supervisar los trabajos de desmantelamiento. ¿Esta actividad, sin embargo, podría estar generando efectos contaminantes? Es una actividad sucia, de allí la necesidad de la supervisión de la capitanía y de estas otras dos entidades. ¿Se ha detectado alguna trasgresión? El año pasado la capitanía multó con 1 UIT y paralizó por 20 días los trabajos de desmantelamiento de las empresas DSD y Aasermar por incumplir cronogramas y medidas de seguridad. Sepa más....... Sobre las 350 mil hectáreas que abarca la Reserva Nacional de Paracas habitan no solo especies en peligro de extinción, como el pingüino de Humbolt y las nutrias marinas, sino las aves pariguanas y el cóndor, en su camino a la Antártida. Los imponentes arrecifes y profundos acantilados dan cabida a una población de más de diez mil lobos marinos y chuscos que han formado sus apostaderos. La presencia del fitoplancton permite la presencia constante de variedad de peces y diversos moluscos.
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